Como seres humanos con sensibilidades y necesidades, nos encontramos a nosotros mismos en situaciones donde el comportamiento de otra persona nos ha herido o nos ha disgustado y no podemos hablarles directamente. Cualquiera que sea la razón por la cual no podemos hablarle (podría ser que vaya a reaccionar exageradamente, que haya desencarnado, que se encuentre lejos o que sea peligroso para nosotros, etc.), aún sentimos la necesidad de liquidar cuentas.
Durante mi entrenamiento como consejero Fisher-Hoffman recibí el siguiente proceso y he encontrado que es muy valioso y efectivo:
Paso 1. Prepare el ambiente.
Elija el momento y el lugar en que pueda realizar este proceso sin que lo interrumpan (llamadas telefónicas, gente, etc.) por todo el tiempo que necesite para completar el trabajo.
Siéntese en una silla cómoda, y visualice la habitación en la que se encuentra -pisos, paredes, cielo raso- rodeada por un escudo de luz blanca o color pastel, invocando al escudo con las siguientes palabras: "Pido que esta habitación esté protegida y que nada de lo que libere durante este proceso abandone esta habitación."
(Si desea pedir ayuda a Dios o al Universo o a su Gurú con la instalación del escudo, hágalo.)
Luego, cierre sus ojos, e imagínese sentado en una habitación (en su espacio interior) y protéjalo de la misma manera.
Paso 2. Invitar al Espíritu de la otra persona que entre y hacer la Liquidación de Cuentas.
Imagínese que hay una silla frente a usted y pídale al espíritu (Ser Superior) de la persona con la cual usted desea liquidar cuentas que entre a la habitación y que se siente en la silla. Véale hacerlo y luego comience a hablar con ella.
La verdadera liquidación de cuentas consiste en decirle a la persona todo lo que usted siempre quiso decirle. Puede gritarle, lamentarse, dejarse llevar por la amargura o la necesidad, pedirle
-y recibir- disculpas y repetirlo las veces que usted lo necesite.
(Nota: debido a que está haciendo la liquidación de cuentas dentro de usted mismo, toda la conversación e inclusive los gritos se hacen dentro de usted y no deben ser escuchados por nadie que se encuentre cerca.)
(No se le permite que se imagine a sí mismo matando al espíritu de la otra persona.)
Cuando se sienta que ha concluido, mire profundamente en su interior y vea si es que hay algo más que necesita decir, y hágalo.
Cuando haya finalizado, pídale al espíritu de la otra persona que comparta lo que usted ha liquidado con ella, siempre y cuando sea apropiado.
Paso 3. Deshaciéndose de y curando la energía liberada.
Entonces, visualice a ángeles que llegan a la habitación y que envían luz curadora a toda la habitación, y a su cuerpo y al cuerpo de la otra persona, limpiando y disolviendo todo lo que ha sido liberado.
Ahora agradezca al espíritu de la otra persona y envíelo de vuelta.
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