Nuestra jornada a través de la vida toma muchos rumbos, pero nuestras experiencias, en la infancia y en la niñez, moldean fuertemente nuestro auto-concepto y expectativas de como será la vida. Estos patrones son autolimitantes y nos impiden ver nuestra verdadera naturaleza, porque muy pocos padres ven quienes somos verdaderamente o nos animan a encarnar nuestra verdadera naturaleza resplandeciente.
Al igual que en muchas tradiciones espirituales, veo a las personas como poseedoras de dos "partes", una eterna, llamada la esencia o alma, y una transitoria, llamada el ego. Nuestra tarea es aprender como curar, domar y des-identificar el ego con todas sus actitudes, hábitos, estados de ánimo y creencias, y mover el centro de nuestra existencia a nuestro Ser esencial.
Mientras el pequeño yo (o ego) está siempre luchando, tomando, necesitando, queriendo, incansable, reaccionando y a la defensiva; a medida que aprendemos a estar en nuestra esencia, descubrimos que ya somos pacíficos, creativos, perceptivos, claros, sabios, conectados con la vida y completos. En otras palabras, creo que el propósito del sendero espiritual/de transformación es desconectarnos del pequeño ser y encarnar al ser mayor.
A lo largo del camino, podría ser que tengamos que enfrentar una miríada de puntos ciegos, de falsas creencias y de hábitos y actitudes auto-destructivos en nosotros y que debamos liberar emociones encerradas y apegos personales. De cualquier manera, cada tormenta que pasamos nos acerca a nuestro Ser puro.
Una excelente representación de este proceso es imaginarnos que somos un pez que puede pasar su tiempo cerca de la superficie del océano, experimentando las tormentas, los cambios del clima y las turbulencias de la olas o puede aprender a residir en una parte profunda del océano, en permanente calma.claridad y seguridad.
La vida, por supuesto, nos pondrá pruebas, presentándonos ante situaciones que nos tienten a reaccionar y a re-atacar. Es en nuestras más cercanas interacciones cuando nos agitamos. Pero si evitamos acercarnos a los demás, no aprenderemos lo que necesitamos. En otras palabras, aún cuando las relaciones son difíciles y sacan nuestras oscuridades, también nos proporcionan las más grandes oportunidades para nuestra redención. Por ejemplo, la liberación de la esclavitud de nuestros propios lugares personales estancados.
"En la medida en que podamos acercarnos a otra persona, en esa medida podemos acercarnos a Dios". Esta cita de mi Guía, revela una verdad importante: que debemos abrir nuestros corazones a los demás si es que acaso vamos a abrir nuestros corazones. Es demasiado fácil rechazar a alguien ydesconocer nuestra parte en una inter-acción, más bien, enfrentar lo que llevamos a cada situación, eso es lo que nos hace crecer.
También es importante enfatizar que no estamos aquí para juzgar ni a nosotros mismos ni a los demás, sino más bien para dar testimonio, tan claramente como podamos, de lo que sucede dentro de nosotros y entre nosotros. Tanto si meditamos, trotamos, bailamos, tocamos música, creamos arte, o realizamos cualquier otro proceso para retornar a nuestro centro, es el regreso lo que es importante.
Nuestra meta es simple: Valorar y trabajar hacia el morar en la claridad y la verdad. Vivir una vida que mantenga nuestra libertad de la esclavitud de nuestros egos. Permaneciendo concientes de nuestras propias inclinaciones y opiniones y eliminando las reacciones que tenemos, podemos permanecer conectados con nuestro "yo" más elevado.
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